Es decir, los genes involucrados en la formación de este órgano, son los genes de bacterias, protozoo, arqueas y levaduras que habitan el intestino y que llegaron a él desde su entorno.
La Microbiota
Por esta misma circunstancia, este órgano, la Microbiota, se forma a partir del nacimiento del bebé y se consolida a partir de ir experimentando dicho entorno que debe proveerlo con los microorganismos que le den esa adaptabilidad. De hecho, al nacer, al Ser humano le falta uno de sus órganos. Precisamente su Microbiota.
Esto obedece a varias razones. La primera de ellas es que, siendo el órgano encargado de la adaptabilidad del organismo a su entorno, es una estrategia inteligente del cuerpo, desarrollar ese órgano, su microbiota, a partir de las características del entorno en particular en las que se va a desarrollar. Se distinguen 2 aportaciones importantes en su formación. La primera constituida por bacterias presentes en la Microbiota de la madre que gestó al nuevo ser y segundo, la aportación por bacterias que conforman el entorno cercano, bacterias que saben cómo aprovechar los recursos nutrimentales existentes en dicho entorno. Se ha asumido que en los primeros 1000 días de vida, será el tiempo en el cual, se estructura ese órgano que mantendrá ese perfil durante la mayor parte de su vida.
De manera interesante, se sabe que el número de bacterias de la microbiota, es mayor al número de células en nuestro organismo

